Columna de Opinión:

Geografía para la triple crisis

Columna de Opinión: Geografía para la triple crisis

En los últimos 5 años la institucionalidad ambiental chilena ha sembrado las bases para enfrentar la triple crisis de cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación. La ley marco de cambio climático (2022), la ley que crea el servicio de biodiversidad y áreas protegidas (2023) y la implementación de la ley de plásticos de un solo uso y responsabilidad extendida del productor, entregan tres encuadres institucionales completamente nuevos para Chile. Estas disposiciones requieren a todos los sectores- tanto público como privado, nacionales, regionales, municipales-nuevos profesionales, con miradas críticas e integradoras, además de conocimientos técnicos.

Los profesionales necesarios para enfrentar estos desafíos, son necesariamente personas altamente comprometidas con el bienestar común, pero, por sobre todo, políglotas e integradores de las ciencias ambientales y sociales. La formación geográfica en su naturaleza eminentemente integradora, se hace más necesaria que nunca para los desafíos y necesidades del país y una ciudadanía cada vez más conocedora y demandante de un bienestar ambiental.

Por ejemplo, todos los municipios- si todos- deben generar planes de adaptación al cambio climático, al mismo tiempo que protegen sus humedales, y buscan conservar los paisajes que representan valores ambientales, ecológicos y culturales. Los gobiernos regionales enfrentan los desafíos de las inundaciones y sequías con soluciones más innovadoras, basadas en la naturaleza. Materializar estas iniciativas no solo requiere conocimiento técnico, que va desde la geomorfología hasta el análisis de imágenes satelitales de las dinámicas locales del clima, sino que también requiere una lectura crítica de la pertenencia cultural de dichas intervenciones con enfoques interseccionales. El sector privado tendrá nuevas obligaciones de compensaciones en biodiversidad que requieren de saberes ambientales y ecológicos, pues ya no se trata solamente de generar secuestro de carbono, si no que de generar co-beneficios de secuestro de carbono y ganancias netas de biodiversidad, en territorios donde hay que entender los entramados sociales para que estas iniciativas tengan validez y sustento en el mediano y largo plazo.

El sector público a nivel central tiene que cumplir con más de trece planes sectoriales de cambio climático. Además, como país nos comprometimos con las 23 metas del marco global de biodiversidad, aprobadas en la conferencia de las partes número 15 de Biodiversidad en Montreal. Estos compromisos legales, nacionales e internacionales, requieren de profesionales capaces de entender estas medidas, como llevarlas a acciones concretas, pero también comprender bien el juego actor involucrado, el rol de las organizaciones no gubernamentales locales, nacionales e internacionales, en un contexto geopolítico aún mayor, que está en plena transformación.

 ¿Quiénes-sino los jóvenes formados en la disciplina de la geografía- están preparados para estos desafíos?

Daniela Manuschevich

Otros artículos de la geógrafa:

Académica Manuschevich: “La triple crisis en biodiversidad, cambio climático y contaminación, requieren de una respuesta integradora y veloz”

Daniela Manuschevich: “La biodiversidad debe ser parte de todos los quehaceres de la sociedad”

Últimas noticias

Entrevista Ana Arredondo, estudiante del Magíster en Urbanismo

“Me motiva integrar mi experiencia y formación para aportar en la sociedad"

Con más de cuatro décadas de trayectoria en el servicio público y la gestión municipal, Ana Margarita Arredondo Báez, arquitecto titulada de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la U. de Chile, descubrió en el Magíster de Urbanismo un lugar en el que puede profundizar su mirada crítica sobre la ciudad, las marcadas desigualdades territoriales y el rol social de la planificación urbana. A partir de su experiencia en el trabajo directo con comunidades, nos invita a reflexionar respecto a la importancia de recuperar el espacio público, fortalecer la vida comunitaria y aportar al desarrollo de los territorios desde una perspectiva humana y comprometida con el país.

Exposición en FAU releva el patrimonio de la arquitectura sanitaria chilena

Exposición en FAU releva el patrimonio de la arquitectura sanitaria chilena

Un valioso aporte al conocimiento y puesta en valor del patrimonio sanitario chileno es el que presenta la exposición “Clínica y Arquitectura en los albores del siglo XX. La antigua Facultad de Medicina y el Hospital San Vicente de Paul en la Chimba de Santiago”, inaugurada el jueves 28 de mayo y que podrá ser visitada hasta el 05 de junio en el Hall Central de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo. La muestra, liderada por la académica del Departamento de Arquitectura, Alicia Campos, da cuenta de una investigación que reconstruye gráficamente uno de los sectores más emblemáticos de la historia de la salud pública nacional.

FAU y la U. Nacional de San Juan, Argentina, firman convenio estratégico

La Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) y la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de San Juan (FAUD) de Argentina, formalizaron un sólido lazo institucional tras la firma de un convenio específico de colaboración que busca potenciar la formación de pregrado, la investigación y la vinculación con el medio, a través de un enfoque interdisciplinario con un fuerte sello de compromiso público y cooperación latinoamericana.

Alumni U. de Chile

Domingo Arancibia y Antonia Taulis: Trabajar con otras disciplinas es clave

Con una propuesta que cruza arte, arquitectura, territorio y reflexión sobre el agua, el arquitecto Domingo Arancibia y la historiadora del arte Antonia Taulis fueron seleccionados para desarrollar una intervención permanente en el Aeropuerto Internacional de Santiago. Territorio de gotas, obra ganadora del concurso convocado por la Comisión Nemesio Antúnez, busca transformar un espacio de tránsito en un lugar de encuentro, contemplación y conciencia territorial. Ambos destacan que el sello de la Casa de Bello -marcado por lo público, la mirada crítica y la interdisciplinariedad- fue fundamental en el desarrollo del proyecto.