Jennifer Molinsky es Directora del Programa de Vivienda para una Sociedad que Envejece y Profesora en la Escuela de Postgrado de Diseño de la Universidad de Harvard, Estados Unidos. Como Directora, lidera la investigación que explora los desafíos de vivienda que enfrentan las personas mayores, incluyendo asequibilidad, accesibilidad y seguridad en el hogar, habitabilidad comunitaria y conexiones entre vivienda, servicios y salud.
Molinsky visitó Chile para participar como conferencista principal del Seminario Internacional "Hacia viviendas más amigables para la vejez", organizado por el Departamento de Urbanismo de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la U. de Chile (FAU), en el marco del Fondecyt Regular 1230127 liderado por la académica FAU Geraldine Herrmann. Jennifer Molinsky es Doctora en Planificación urbana del MIT, magíster en Asuntos Públicos-Planificación Urbana y Regional de la Escuela Woodrow Wilson de Princeton y asesora e integrante de destacadas instituciones estadounidenses que abordan el envejecimiento.
En el seminario, junto con Jennifer Molinsky, expusieron los expertos Víctor Córdoba y Gladys González del Servicio Nacional del Adulto Mayor, SENAMA; la académica de FAU Geraldine Herrmann, quien se ha especializado en sus investigaciones en el diseño y la planificación urbana en particular para las ciudades y viviendas amigables para la vejez.
Durante su visita, la profesora Molinsky fue recibida por el Decano Manuel Amaya y la Vicedecana Carmen Paz Castro, encuentro en el que abordaron las diversas posibilidades de trabajo conjunto. Asimismo, llegó hasta la Casa Central y fue recibida por la Rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés, instancia en la que también participó la directora de Relaciones Internacionales, Alicia Salomone; el director del Departamento de Urbanismo de la FAU, Jorge Inzulza; y la académica a cargo de su visita, Geraldine Herrmann. En el encuentro se abordó el panorama actual que enfrenta Estados Unidos, luego de que los programas de vivienda están sufriendo recortes presupuestarios. También se analizaron posibilidades de trabajo conjunto y colaboración entre ambas instituciones.
- ¿Cómo inició su interés por el tema de las personas mayores y la vivienda?
Todo empezó cuando tuve a mi hija hace 20 años y me uní a un grupo de padres jóvenes que se reunía en un edificio de viviendas para personas mayores. En aquel entonces, mi marido y yo teníamos tres abuelos que vivían en diferentes viviendas, pero aislados. Me interesé mucho en cómo podríamos mejorar las viviendas para adultos mayores y su integración a la comunidad, a los espacios públicos, con niños y en entornos intergeneracionales. Cuando me uní al Centro Conjunto de Estudios de Vivienda de Harvard, tuve una gran oportunidad. Estábamos analizando las tendencias demográficas y nos dimos cuenta de que realmente necesitábamos prestar atención a la vivienda y al envejecimiento. Me hice cargo de ello y se convirtió en el foco de mi investigación.
- ¿Cuál es su visión de las personas mayores?
Las personas mayores son muy diversas, muchos siguen trabajando, tienen hijos, otros no los tienen, algunos son abuelos, otros tienen muchas limitaciones funcionales. Hay mucha diversidad y también diversidad de recursos. Algunas personas están muy bien financieramente, cuentan con una vivienda y están bien. Pero también hay muchas personas con muy pocos recursos. Por eso, intento recordar a todas estas personas cuando trabajo, porque no quiero estereotipar a quienes investigo. Intento imaginar cómo me gustaría vivir en mi vejez y estar consciente de la diversidad de experiencias que las personas tienen.
- ¿Qué significa el concepto “envejecer en el lugar”?
Se habla mucho de envejecimiento en casa, pero tiene diversos significados. Generalmente significa vivir en una comunidad, en una casa particular en la comunidad y no en un centro de cuidados, en una residencia de ancianos. En Estados Unidos, la mayoría de las personas mayores señala que le gustaría quedarse donde está, pero no siempre hay buenas alternativas. Por eso, no estoy segura si algunas personas quieren quedarse donde están o si están atrapadas en su lugar. Desde mi perspectiva, la opción del envejecimiento en casa debería basarse en una elección, debería haber muchas opciones porque no todas las personas mayores son iguales, tienen diferentes preferencias y recursos.
¿Visualiza como la mejor opción el vivir en barrios y viviendas en las que conviven diversas generaciones?
Creo ue la convivencia entre varias generaciones ofrece muchos beneficios potenciales al compartir los gastos de vivienda, la relación de cuidado, el apoyo mutuo, compartir el transporte. Cada vez lo vemos más en Estados Unidos, es cada vez más frecuente. Sin embargo, si bien se puede pensar que así se alivia el aislamiento del adulto mayor, no siempre es así. Hay literatura que sugiere que no siempre alivia la soledad, ya que las personas mayores, especialmente si han enviudado recientemente o se han mudado con sus hijos adultos, pueden seguir sintiéndose solas, incluso en compañía de otras personas. Ninguna solución es perfecta. Es importante seguir investigando, por ejemplo, en cómo podemos mejorar la vivienda. Cuando tienes personas de diferentes edades, puedes hacer que la casa en sí sea más flexible y evolucione para cumplir con diferentes configuraciones.
Por otra parte, en los barrios hay diferentes niveles de interacción, puedes tener entornos cotidianos donde la gente interactúa. Hay un tema en la literatura sobre la generatividad, la idea de tener un propósito en la vejez y se habla de la importancia de las relaciones intergeneracionales y de formar parte de estas comunidades donde las personas mayores pueden ser mentores, hacerse amigos o cuidar de los niños. Me encanta la idea de los espacios intergeneracionales, parques que funcionen y sean accesibles para personas de todas las edades. Si no generamos esos espacios y no tenemos esas interacciones, entonces nos volvemos más segregados por edad y es fácil olvidar las necesidades del otro grupo.
- ¿Cuáles son los actuales desafíos en torno a la vivienda y las personas mayores?
Creo que tenemos muchos desafíos en el sector de la vivienda. Una idea que ha cautivado a muchos estadounidenses y a los legisladores, es que si se gestiona bien la vivienda, se ahorra dinero, se ahorra dinero público, porque las personas están más sanas y requieren menos atención médica, y pueden vivir más tiempo y saludablemente. Pero se requiere invertir en ello. Creo que hay algunas soluciones que tal vez no funcionen para todos, pero que requieren simplemente un uso más intensivo de las viviendas que ya tenemos. Compartir la vivienda es algo que tenemos en Estados Unidos, no es necesario construir una casa nueva; basta que alguien cuente con un espacio extra, así se comparten los gastos. Esto funciona para todas las generaciones. Y creo que algunos modelos de viviendas intergeneracionales son prometedores en ese sentido, ya que permiten reducir costos para diferentes grupos de edad. Pero, sin duda, las inversiones iniciales en vivienda son costosas y difíciles.
- ¿Los retos para Chile y Estados Unidos tienen aspectos similares?
Creo que si bien el contexto es diferente entre Chile y Estados Unidos y las soluciones deben adaptarse a cada lugar, compartimos muchos desafíos en cuanto a vivienda asequible, accesibilidad, conexión mutua, evitar el aislamiento social y llevar servicios donde vive la gente. Es un desafío muy común.