Ciudad y feminismo: un futuro de territorios pensados con empatía

La investigadora chileno-mexicana Paula Soto; la activista y académica Lake Sagaris; la geógrafa argentina Andrea Gutiérrez; la abogada colombiana Valentina Montoya; y la urbanista y académica FAU, Paola Jirón, directora del Núcleo Milenio Movilidades y Territorios MOVYT, analizaron desde sus experiencias y miradas cómo pensar una gestión de la movilidad y el transporte desde una perspectiva más equitativa, abordando desde los cuidados hasta la seguridad.

El espacio fue moderado por las tesistas e integrantes del equipo organizador del evento, Daniela Rubio, Macarena Solar y Paola Castañeda, quienes invitaron a las panelistas a entrecruzar los conceptos de movilidad, territorio y género.

Paola Jirón partió acotando que la movilidad de hombres y mujeres es distinta, pues tiene que ver con nuestra vida cotidiana y las funciones asignadas socialmente, de allí que las mujeres asuman, por ejemplo, más tareas de cuidado de personas mayores, niños y niñas, lo que influye en la manera en que se mueven cada día. Y son estas diferencias las que van generando desigualdades “la mirada feminista que cuestiona la forma en que se genera conocimiento es fundamental para entender que los estudios de planificación urbana tienen un sesgo y no siempre consideran todas estas experiencias de movernos. Homologa a las personas y piensan que todas nos movemos igual”, detalló.

Para Paula Soto “el género como una estructura fundamental de la sociedad no solo define prácticas, comportamientos o roles, sino que a través de las prácticas cotidianas de la movilidad va codificando el poder y lo que se considera como masculino o femenino”. Es decir, la dicotomía de movilidad-inmovilidad asociada a lo masculino o femenino ha sido fundamental para que entendamos cómo el género va modelando la movilidad de las mujeres y sus patrones de viajes.

Por otra parte, Lake Sagaris consideró cómo estas aristas -movilidad, territorios y género-pueden constituir violencias en las ciudades -delictuales, de género, exclusiones o violencia vial- y se enfocó en las investigaciones de comportamiento de los conductores desde la perspectiva de las masculinidades tóxicas “los estudios dicen que los que más mueren en accidentes viales son hombres entre 25 y 45 años”, dijo.

Género y metodologías

Respecto a cómo llevar la discusión sobre género y ciudad a las políticas públicas, la abogada Valentina Montoya contó que al iniciar sus estudios se encontró “con que todos los que planifican son hombres. Y es necesario oír las voces de quienes usan todos los medios para moverse”. De allí que sea tan relevante recoger metodológicamente el “contar historias” de quienes habitan los territorios para transformar las visiones, indicó Lake Sagaris.

Paula Soto, investigadora especializada en geografías feministas, construcción espacial del miedo, y movilidades cotidianas y género; mencionó que es clave vincular el conocimiento con el contexto social y político en el que se desarrolla “cuando hablamos de la movilidad y los cuidados también hablamos de nuestras vidas, situarnos a nosotras, las investigadoras, en el mismo plano de objetos de estudio es súper importante y hace una señal distinta por el compromiso por estos conocimientos situados”, explicó.

Paola Jirón destacó el trabajo interdisciplinario e invitó a romper las estructuras rígidas. Puso como ejemplo Trayectopia, un juego de cartas creada por MOVYT para conocer las barreras y facilitadores de la movilidad cotidianas de las personas, “hay que transformar esa disciplina para contar otras historias de otras maneras, con otros lenguajes, porque los planificadores ven todo desde arriba y la verdad es que hay que ver todo con escalas”, señaló.

Las ciudades que deseamos

A la hora de pensar en las ciudades del futuro desde una perspectiva que ponga al feminismo en el centro de la planificación urbana, la abogada colombiana Valentina Montoya opinó que sus colegas tienden a estar lejos de los debates urbanos, “sin embargo, el derecho y las leyes están presentes en cualquier cambio que se necesite para modificar algo de los territorios y, además, lo compartido de las ciudades, considerando que es de todos”, resaltó.

Sagaris agregó que “el feminismo de la ciudad es una cosa súper concreta, es entender que la unidad básica de la ciudad no es la casa, sino el barrio”, expresando que desde este punto de vista se pueden analizar mejor los cuidados y la seguridad, entre otras cosas. Paula Soto, en tanto, dijo que una ciudad feminista permitiría el goce de los espacios públicos, en libertad y para todos y todas.

Finalmente, la directora del programa de Transporte y Territorio del Instituto de Geografía Romualdo Arissone de la UBA, Andrea Gutiérrez, expresó que “la pandemia nos dio las herramientas tecnológicas para cambiar hábitos y abordar críticamente las desigualdades. Con esto podemos avanzar o acrecentarlas” Para ella, la ciudad que desea es aquella promisoria y no fantasmagórica, más humana y menos productivista.

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