Bar Inglés de Valparaíso: Urgencia de la Gestión Integral del Riesgo Patrimonial

Este 7 de mayo la Ilustre Municipalidad de Valparaíso ha concretado la demolición injustificada del “Bar Inglés” de Valparaíso. Todo aparece como una broma macabra de un destino indeseado, una especie de mala sinopsis de las celebraciones del Día Nacional del Patrimonio y, de la conmemoración del Combate Naval de Iquique y mes del mar, ambos eventos que tradicionalmente se verifican durante el mes de mayo. En teoría, los valores patrimoniales del inmueble se encontraban resguardados por el Plan Regulador Comunal, a través de su protección como Zona de Conservación Histórica y dentro del Área de Amortiguamiento del Sitio Patrimonio Mundial Área Histórica de la Ciudad-Puerto, declarada en 2003. 

¿Qué tiene de extraño que se derrumben, incendien o caigan por efecto de los sismos los edificios en esta ciudad? ¿No es todo eso parte de su ciclo de vida histórico, especialmente cuando, como en el caso de Valparaíso, se trata de arquitecturas añosas de por lo menos 100 años de antigüedad? El problema radica en que, en esta ciudad en la mayoría de los casos los inmuebles no caen por causas naturales, sino por acciones humanas, atribuibles a diversos factores que se potencian para incrementar el riesgo sobre ellos, los espacios públicos, los habitantes y el paisaje urbano. 

Así, no da lo mismo que la arquitectura desaparezca cuando, además, ha sido reconocida como expresión del patrimonio cultural de la ciudad, del país y del mundo. Esto, constituye el cóctel perfecto para la pérdida irreversible de un patrimonio, que siendo material, es también el soporte de valores inmateriales profundos. La mortal mezcla emerge cuando convergen factores tales como abandono y falta de cuidado de sus condiciones constructivas, espaciales, programáticas. Pero, se incrementa de modo caótico, cuando observamos una ausencia de instrumentos de planificación, conservación y gestión del patrimonio.

La construcción en 1860 del "Bar Inglés", es la manifestación del potente desarrollo social, económico, mercantil y portuario que, a nivel nacional y mundial mostró Valparaíso durante la segunda mitad del siglo XIX y hasta las primeras décadas del XX. Su emplazamiento entre calles Cochrane y Blanco, en pleno núcleo del sector puerto, entre la plaza Sotomayor y plazuela Turri, responde al sucesivo proceso de relleno practicado entre 1847 y 1870 en la estrecha franja de playa de la época. Esto dio lugar a una traza histórico-urbana compuesta de una batería de manzanas alargadas y predios de crujía angosta, que siguen el dibujo del sistema vial original del pie de cerro.

Producto de dichas condiciones surge el "Bar Inglés", expresión de fiel de una arquitectura influenciada por el romanticismo de la época, con un esquema composicional austero de clara influencia inglesa, que se sintetiza en un volumen simple y continuo de tres pisos, cuyo sistema constructivo de madera y relleno de adobillo, despliega la sabiduría de la tradición carpintera inglesa y norteamericana. En el paisaje urbano se muestra elegante y sobrio, destacando un sistema de ventanas de guillotina y cornisas en madera, con un revestimiento de calamina de onda fina. Una característica singular de este inmueble y compartida por otros casos del sector, es la conexión espacial a través de su interior que se logra entre las calles Cochrane y Blanco. 

Más allá del caso puntual comentado, lo que se ha arruinado es la integralidad del patrimonio construido e inmaterial que expresa el paisaje del barrio puerto, hecho que impacta directamente en la memoria social, construida en largos años por habitantes, comerciantes y visitantes. Por extensión, tenemos una ciudad más pobre y debilitada, a la que cada cierto tiempo, principalmente por causas humanas, se le van restando irreversiblemente sus patrimonios. Son éstos, los que en el fondo constituyen recursos de desarrollo sostenible para la ciudad, en términos sociales, económicos, ambientales y culturales.

La decisión de demoler este inmueble patrimonial, tomada de modo apresurado e insensible, no consideró acciones preventivas que debieran estar en conocimiento de la instancia municipal. No se siguieron los procedimientos legales, que obliga a contar con la autorización de la Seremi MINVU respectiva, así como poner en conocimiento de la situación al Consejo de Monumentos Nacionales. En el plano técnico, la realidad nos mostró la ausencia de planes o programas de conservación preventiva en las edificaciones del Sitio Patrimonio Mundial, así como la inexistencia de un monitoreo permanente de los sistemas constructivos, instalaciones eléctricas y servicios en estos añosos edificios. En la acción demoledora no existieron las medidas técnicas que permitieran alzaprimar y consolidar la estructura, no hubo un catastro y diagnóstico de los daños, y no se realizó un inventario y catalogación de las piezas originales que pudieran rescatarse. Se hizo todo lo contrario, impidiendo dar tiempo a un proyecto de reconstrucción, restauración y rehabilitación.

La demolición dejó en evidencia el preocupante nivel de riesgos que experimenta el patrimonio arquitectónico, urbano y sociocultural de la ciudad puerto de Valparaíso, así como la grave ausencia de verdadera medidas de conservación y de gestión integral de sus aspectos materiales e inmateriales. El fatídico hecho, una vez más, expone a la comunidad local, nacional y mundial, el endémico estado de degradación física y social que sufre este sector de la ciudad, enclave del origen y desarrollo histórico-urbano de Valparaíso a partir de 1536, el que, además cuenta con la calidad de Sitio del Patrimonio Mundial desde el año 2003.

Junto con denunciar el hecho y determinar las responsabilidades legales y administrativas, ha llegado el momento para tomar un conjunto de decisiones por parte de la institucionalidad nacional, regional y local que vayan a favor de la conservación y gestión sostenible de Valparaíso y el Sitio Patrimonio Mundial. 

Distintas voces han estimado la conveniencia de que el Estado de Chile, ante la crítica situación del Sitio y la inoperancia de sus responsables, prepare los antecedentes para solicitar a UNESCO que el Sitio pase a la Lista de Patrimonio en Riesgo. Se trata de una herramienta constructiva, considerada en el párrafo 180 de las Directrices Prácticas para la implementación de la Convención Mundial del Patrimonio Cultural y Natural (1972), suscrita por nuestro Estado en 1980. La inclusión en esta lista, debiera facilitar las acciones de conservación y gestión de los valores universales y excepcionales del Sitio. Facilitaría contar con la asistencia y apoyo técnico internacional, que permitan de una vez por todas, y como última oportunidad, demostrar lo que en 18 años no hemos sido capaces de acometer, de modo responsable por el bien de la ciudad y sus habitantes.

Sin embargo, no basta con dicha gestión. Por sobre todo, es imprescindible asumir activamente un conjunto de decisiones, destinadas a instalar una “Mesa de Gestión del Patrimonio de Valparaíso”, a la que se convoque a las organizaciones públicas y privadas e instituciones históricas de la ciudad. Seguidamente, crear una “Corporación” de derecho público, cuyo objetivo sea proyectar el desarrollo sostenible de los recursos patrimoniales, al tenor de las necesidades de mejoramiento social, económico, cultural y urbano de Valparaíso. Son estas dos instancias las que deben elaborar participativamente un “Plan de Conservación y Gestión del Patrimonio de Valparaíso”, con planes, programas y proyectos innovadores y receptivos de los valores patrimoniales que urgen por actualizarse. Solamente de esta manera será posible vislumbrar un cambio en la crítica ecuación del riesgo en Valparaíso, conociendo por adelantado el impacto de las amenazas naturales y humanas que se ciernen sobre la ciudad y, controlando los críticos niveles de vulnerabilidad del patrimonio cultural, urbano y arquitectónico.

En este marco, el Profesor Mario Ferrada junto con Cecilia Jiménez, arquitecto y académica de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso, elaboraron esta declaración y recolección de firmas:
APOYO LA DENUNCIA PÚBLICA “PATRIMONICIDIO” DEL BAR INGLÉS: ALERTA A LOS CIUDADANOS DE VALPARAÍSO

 

Últimas noticias

Convocados por la U. de Chile y la Embajada de Francia

Académicos chilenos y franceses se unen para dialogar sobre pandemia

Los investigadores David Le Breton y Andrea Slachevsky, iniciarán este ciclo de 4 sesiones en que intelectuales de ambas nacionalidades abordarán el escenario de incertidumbre que abrió la crisis sanitaria. El 1 de julio, las invitadas son Guénola Capron, de la Université de Toulouse y Paola Jirón de la FAU, en la mesa "Territorios y movilidad en pandemia", moderada por el Prof. Enrique Aliste.

Compartir:
http://uchile.cl/t175742
Copiar