¿Es posible vivir un duelo sin vínculos previos?

¿Es posible vivir un duelo sin vínculos previos?

Han pasado varios días después del trágico accidente aéreo ocurrido en el Archipiélago Juan Fernández y las muestras de apoyo por parte la ciudadanía no cesan. Fallecieron 21 personas, entre ellos personajes conocidos por la opinión pública como el conductor Felipe Camiroaga, el periodista Roberto Bruce -ambos de la señal estatal TVN- y el abogado y empresario Felipe Cubillos, líder en la reconstrucción del país en el proyecto "Desafío Levantemos Chile".

Un durísimo golpe para los familiares de todas las víctimas, pero también para los televidentes, quienes seguían día a día a estos rostros en la televisión, como también para los chilenos y chilenas que se vieron tocados por la solidaridad de Cubillos. Y es que los efectos del duelo han sido similarmente duros para cercanos y personas comunes y corrientes.

Según la psiquiatra del Hospital Clínico de la Universidad de Chile (HCUCH), Dra. Juana Villarroel, esta situación se explica "por dos aspectos: uno sociológico y otro individual de cada sujeto". El hecho de que la gente sienta un vínculo estrecho con una figura pública correspondería a factores propios de la cultura occidental, en donde hay muy poca interacción con los propios miembros de la familia, según analiza la profesional.

"En ese sentido, las figuras públicas, en especial las televisivas, ocupan un puesto dentro del comedor o el dormitorio. Finalmente terminan transformándose en un familiar más", dice la Doctora Villarroel.

Llenando vacíos interpersonales

Miles de ciudadanos han expresado diversas muestras de solidaridad por la muerte de la tripulación y los pasajeros del desaparecido avión Casa 212. Desde agrupaciones masivas y mensajes en las redes sociales, hasta viajar de diversas localidades del país para instalarse en las afueras del canal estatal y prender velas por las personas fallecidas.

Según Juana Villarroel "estos actos poco comunes en personas ajenas al difunto se deben a cierta vulnerabilidad del sujeto, quien necesita ese acto concreto para poder reafirmar que existía un vínculo con el personaje público, a pesar de no ser un vínculo real. Probablemente, estos actos les permitan sentirse más cercanos a una persona que no lo era tanto", concluye la Dra. Villarroel.

En ese mismo sentido, la vulnerabilidad de cada individuo es fundamental a la hora de vivir un duelo, añadió la especialista. "Me ha llamado la atención ver personas llorando como si se les hubiera muerto alguien muy cercano", confiesa la doctora Juana Villarroel.

Tratando de explicar este fenómeno argumenta que "probablemente ellos tienen algún vínculo de poca fortaleza y han necesitado reforzar los lazos con esta figura que, en el fondo, no tiene cercanía real, pero llena ese vacío de relaciones interpersonales".

Fases de un duelo

Estos actos para sobrellevar el duelo no significarían necesariamente un cuadro que requiera apoyo médico, sino que se trata de un duelo normal y responden a los aspectos mencionados por la doctora Villarroel.

Sin embargo, Villarroel explica que se debe tener cuidado para no caer en un llamado duelo patológico. "Lo normal es que cualquier persona elabore un duelo, pasando por ciertas etapas. A los seis meses ya tiene que haber pasado por éstas y haberlas resuelto apropiadamente. Si se queda pegado en alguna de esas etapas más de seis meses en total, estamos hablando de un duelo patológico", advierte.

Un duelo normal consta de cuatro fases. La primera de ellas es la de negación, en donde no se acepta que el ser querido se ha ido. Luego viene la etapa en la que se busca a la figura perdida. Se tienen sueños o alucinaciones con el difunto, pero solo se trata de un intento del inconsciente para mantener el contacto con la persona que ya no está, explica la Doctora.

En la tercera etapa se acepta la realidad y aparecen algunos síntomas depresivos y desconexiones con el entorno. Estos son transitorios y no deberían ser tratados con algún medicamento. La etapa final es la de reorganización, en donde el doliente rehace su vida sin incluir a la persona fallecida. "Estas cuatro etapas deberían abarcar seis meses. Si no es así, podríamos estar frente a un duelo patológico que requiera tratamientos psicológicos e incluso fármacos", precisa la Dra. Juana Villarroel.

Sentir la muerte de una figura pública como si se tratara de un cercano, no resulta algo muy fuera de lo común. Así lo deja claro la doctora Villarroel. Por esto no es extraño que la muerte de un hombre mediático como Felipe Camiroaga, su colega Roberto Bruce o Felipe Cubillos haya calado tan hondo en las personas comunes.

 

 

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