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Revista AOA cumple 20 años: arquitectura, universidad y ciudad en una publicación que construye memoria

Revista AOA cumple 20 años: arquitectura, universidad y ciudad

En abril de 2006 apareció el primer número de la Revista AOA. Veinte años y 54 ediciones después, la publicación de la Asociación de Oficinas de Arquitectos de Chile llega a 2026 reivindicando una tarea que hoy adquiere especial valor: registrar la arquitectura que se construye, pero también conservar las ideas, debates y transformaciones que acompañan a esas obras.

La revista fue fundada por el arquitecto David Rodríguez, su primer director, quien estuvo al frente hasta 2009. Luego asumieron Raimundo Lira y, desde 2012, Carlos Alberto Urzúa. Actualmente, la dirección está a cargo de Yves Besançon, arquitecto y académico de la FAU U. de Chile. A lo largo de estas dos décadas, la publicación ha transitado desde un registro centrado en obras y oficinas hacia una mirada más amplia sobre arquitectura, ciudad, patrimonio, planificación y espacio público. La propia edición aniversario define ese recorrido como la construcción de una “memoria histórica” de la arquitectura chilena y latinoamericana.

Ese carácter de archivo vivo se hace especialmente evidente en el número 54. Entre sus páginas aparecen nombres estrechamente vinculados a la enseñanza y al pensamiento arquitectónico en la Universidad de Chile, entre ellos Alberto Texidó, Gabriela Manzi, Humberto Eliash, Yves Besançon y Tomás Villalón. Eliash y Manzi, además, forman parte del comité editorial de la revista, junto a Pablo Altikes, Javiera Benavides, Pablo Jordán, José Rosas, Alberto Texidó y otros profesionales.

La presencia universitaria no es únicamente autoral. También se expresa en una serie de proyectos que muestran distintas maneras de entender la relación entre arquitectura, patrimonio y ciudad.

VM20: la Universidad de Chile vuelve a abrirse a la ciudad

Uno de los proyectos centrales de la sección de obras es el Complejo Universitario Vicuña Mackenna 20, VM20, diseñado por Iglesis Arquitectos y Diéguez Arquitectos, oficinas encabezadas por los arquitectos FAU Jorge Iglesis y Marcial Diéguez.

El proyecto, publicado en detalle en la edición aniversario, ocupa más de 33.000 metros cuadrados y contempla ocho niveles sobre el terreno y cinco subterráneos. El complejo reúne a la Facultad de Gobierno, el Instituto de Estudios Internacionales, el Centro de Extensión Artística y Cultural (CEAC) y otras dependencias universitarias.

Más que un edificio universitario convencional, VM20 plantea una operación urbana. El proyecto se emplaza en un punto estratégico de Santiago, junto al Parque Bustamante y próximo a Plaza Baquedano, sobre el terreno donde se encontraba la antigua Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas.

Uno de sus gestos más significativos es la recuperación de la fachada histórica del antiguo edificio. En lugar de convertirla en un simple fragmento patrimonial incorporado al nuevo volumen, el proyecto la transforma en el umbral del complejo: una fachada que configura el gran atrio de acceso al Centro de Extensión Artística y Cultural y a la Gran Sala Sinfónica Nacional.

La operación expresa una idea que recorre buena parte de la arquitectura universitaria contemporánea: conservar no significa congelar. En VM20, la memoria se integra a una nueva estructura capaz de albergar educación, investigación, música, danza, encuentro y actividades abiertas a la ciudadanía.

El proyecto fue escogido mediante concurso público y sus arquitectos principales fueron Jorge Iglesis y Marcial Diéguez. La Universidad de Chile lo ha definido como una obra orientada a recuperar espacios públicos y fortalecer la vocación cultural y urbana de la institución.

La dimensión pública se vuelve especialmente evidente en la Gran Sala Sinfónica Nacional, concebida para 1.200 espectadores, junto con salas de ensayo y dependencias para la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, el Ballet Nacional Chileno, el Coro Sinfónico y otros cuerpos artísticos de la Universidad.

VM20 termina siendo así una pieza de infraestructura universitaria, pero también una intervención sobre el centro de Santiago: un conjunto que intenta recuperar una manzana, reconstruir relaciones con el barrio y convertir la universidad en un espacio de encuentro ciudadano.

Bajo tierra: las nuevos “Cimientos” de Derecho

Otra de las obras universitarias que adquiere particular interés en el número 54 es “Cimientos de la Facultad”, intervención realizada en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile por Humberto Eliash, Jorge Marsino y María Inés Buzzoni.

El proyecto trabaja en un lugar que normalmente permanece fuera de la experiencia cotidiana de una facultad: sus antiguos espacios subterráneos. Las denominadas “catacumbas” del edificio de Pío Nono fueron recuperadas y transformadas en nuevos espacios académicos y de encuentro. La intervención, de aproximadamente 1.000 metros cuadrados, se desarrolló entre 2019 y 2026.

La obra plantea una operación inversa a la de VM20. Mientras Vicuña Mackenna 20 busca abrir la universidad hacia la ciudad, aquí la arquitectura desciende para recuperar una parte olvidada del propio edificio.

Las nuevas instalaciones incorporan salas de trabajo grupal y espacios asociados a conceptos como República, Democracia, Codificación, Constitución y Derechos Humanos. La intervención forma parte de un plan mayor de modernización de la Facultad de Derecho, que contempla más de una docena de proyectos y más de 3.500 metros cuadrados de intervención.

En este caso, patrimonio y futuro vuelven a encontrarse. La arquitectura no reemplaza el edificio histórico, sino que descubre capacidades que estaban contenidas dentro de él. La obra de Eliash, Marsino y Buzzoni convierte lo subterráneo en infraestructura universitaria contemporánea y, al mismo tiempo, en una nueva capa de la memoria de la Facultad.

Tomás Villalón: la infraestructura como espacio público

La mirada de la revista sobre la arquitectura universitaria y pública también encuentra continuidad en la figura de Tomás Villalón, arquitecto y profesor vinculado a la Universidad de Chile, quien en la edición aniversario reflexiona precisamente sobre el valor de publicar obras y sobre el rol de la Revista AOA como registro de la arquitectura.

Su presencia adquiere además una dimensión concreta en el número a través del Concurso Nacional de Pasarelas Peatonales para Las Ermitas, convocado por la Municipalidad de Lo Barnechea junto a la AOA. Villalón, junto a Leonardo Quinteros, obtuvo el primer lugar entre 36 propuestas.

La propuesta fue reconocida por una estructura liviana basada en principios de tensegridad y equilibrio isostático. El proyecto busca responder a la fuerte geografía de los cerros de Las Ermitas y, al mismo tiempo, mejorar la conectividad peatonal del barrio mediante tres nuevas pasarelas.

El interés de este proyecto está precisamente en su escala. Una pasarela puede parecer una infraestructura menor frente a un gran complejo universitario o un edificio patrimonial, pero su capacidad de transformar la experiencia cotidiana de un barrio demuestra que la arquitectura pública no depende necesariamente de la magnitud del edificio.

La propuesta de Villalón entiende la estructura como arquitectura visible: una solución eficiente en términos materiales que busca convertirse también en un elemento reconocible del paisaje.

Juan Sabbagh y la reconstrucción del centro histórico

La cuarta obra permite trasladar la mirada desde la universidad hacia el centro de Santiago. Se trata del Hotel Debaines, diseñado por Juan Sabbagh y su oficina, en colaboración con Bascuñán Valenzuela Arquitectos.

El proyecto ocupa un terreno de apenas 13 metros de frente por aproximadamente 50 metros de profundidad, en Agustinas 720, un vacío urbano que permanecía sin construir desde la década de 1960. La obra contempla 4.156 metros cuadrados construidos y fue desarrollada entre 2019 y 2023.

Su operación arquitectónica consiste, precisamente, en recomponer ese vacío. En lugar de plantear el hotel como un objeto aislado, Sabbagh propone completar la continuidad urbana de la calle Agustinas.

El edificio incorpora un volumen continuo de 12 pisos, que se adosa a la línea del edificio vecino y luego se retranquea para proteger las preexistencias, permitir mejores condiciones de iluminación y generar vistas hacia la ciudad. En los primeros niveles, los espacios comunes buscan relacionarse de manera más abierta con el entorno.

La estrategia resulta particularmente pertinente para un centro histórico como Santiago: construir nuevo sin negar lo existente.

El proyecto fue además reconocido internacionalmente con el Premio Gubbio 2025, sección América Latina y el Caribe, destinado a intervenciones destacadas en centros históricos y paisajes urbanos históricos.

Una revista atravesada por la Universidad de Chile

Más allá de estas cuatro obras, la edición aniversario deja ver una trama académica que atraviesa buena parte de sus contenidos. Alberto Texidó firma el análisis sobre Valparaíso y su relación con el puerto, mientras Gabriela Manzi participa en el texto dedicado a la vivienda y las transformaciones sociales de la ciudad, junto a Humberto Eliash y José Rosas.

El propio Texidó aborda uno de los temas urbanos más complejos de la actualidad porteña: la expansión del puerto y sus consecuencias sobre el anfiteatro urbano. Su propuesta plantea una alternativa basada en un frente lineal continuo, con el objetivo de reducir la fragmentación del borde marítimo y compatibilizar eficiencia portuaria, patrimonio y recuperación urbana.

La discusión sobre Valparaíso es, en ese sentido, coherente con el espíritu general de la revista: no limitarse a mostrar edificios, sino preguntarse qué ciudad producen.

La edición también incluye el trabajo de Javier Contreras y Pablo Altikes sobre la arquitectura moderna de Valparaíso, una investigación que busca recuperar obras que forman parte de un patrimonio del siglo XX todavía insuficientemente reconocido. A ello se suma el estudio de Pablo Altikes sobre la tesis doctoral de José Rosas Vera, centrada en la manzana y el tipo edificatorio en el centro de Santiago.

Veinte años construyendo un archivo

El aniversario de la Revista AOA llega, entonces, en un momento en que la arquitectura chilena vuelve a discutir intensamente su relación con la ciudad, el patrimonio y lo público. La colección de 54 números permite reconstruir dos décadas de transformaciones: desde las obras que comenzaron a definir la arquitectura chilena contemporánea hasta los debates actuales sobre vivienda, planificación urbana, patrimonio, infraestructura y espacio público.

La propia revista reconoce que una de sus principales tareas ha sido poner en valor la arquitectura moderna chilena como patrimonio del siglo XX, al mismo tiempo que documentar la producción contemporánea.

En esa tarea, la presencia de arquitectos y académicos vinculados a la Universidad de Chile resulta significativa. Desde la investigación urbana y patrimonial de Alberto Texidó, Gabriela Manzi y Humberto Eliash, hasta las obras de Jorge Iglesis, Marcial Diéguez, Humberto Eliash y María Inés Buzzoni, pasando por la mirada proyectual de Tomás Villalón y la trayectoria de Juan Sabbagh, la edición muestra una arquitectura que se mueve entre la universidad, la profesión y la ciudad.

Ese quizás sea uno de los principales valores de estos veinte años: haber entendido que publicar arquitectura no consiste solamente en mostrar una obra terminada. Es registrar cómo una disciplina piensa, construye y transforma el territorio.

Veinte años después de aquella primera edición de abril de 2006, la Revista AOA llega a su aniversario convertida en una suerte de archivo físico de la arquitectura chilena. Un archivo que permite mirar hacia atrás, pero también reconocer las preguntas que siguen abiertas: cómo construir ciudad, cómo intervenir el patrimonio, cómo hacer de la universidad un espacio público y cómo conseguir que cada nueva obra no sea únicamente un edificio, sino una contribución a la vida colectiva.

Revisa acá la Revista AOA  n° 54

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