Como una forma de conmemorar el Día de la Arquitecta y del Arquitecto de Chile y, al mismo tiempo, relevar una parte significativa de la historia de la enseñanza de la arquitectura y la construcción en la Universidad de Chile, la FAU realizó este 4 de agosto una exposición dedicada al legado de Euclides Guzmán Álvarez.
Reconocido por su importante labor en la formación de diversas generaciones de arquitectas y arquitectos, Guzmán también fue autor de numerosas publicaciones que se transformaron en referentes para la enseñanza del oficio, entre ellas el Índice Único para Constructores, obra que sentó las bases para la formación en el área de la construcción. A ello se suma su estrecho vínculo con la Escuela Nocturna para Obreros de la Construcción (ENOC) de la FAU, comprometido por acercar el conocimiento y la formación técnica a quienes desarrollaban el oficio de construir.
El homenaje reunió a parte de su familia: sus hijas Imai y Altair Guzmán; sus nietas Ailyn Bravo Guzmán e Imdy Fuente Guzmán; y tres de sus bisnietos. La ceremonia fue encabezada por el Decano Jorge Inzulza, la Vicedecana Claudia Torres y el Director de Extensión y Vinculación con el Medio, René Muñoz, acompañados por autoridades, directivos e integrantes de la comunidad FAU.

Vicedecana Claudia Torres, Decano Jorge Inzulza junto con la familia de Euclides Guzmán.
En representación de la familia, Ailyn Bravo Guzmán valoró el homenaje realizado por la Facultad y destacó especialmente la dimensión social que atravesó la trayectoria de su abuelo. “Él tenía convicciones muy profundas respecto de la educación y sabía que el conocimiento no podía ser de élite. Tenía una especial preocupación por los compañeros de la construcción, porque consideraba fundamental que quienes trabajaban directamente con la materia y levantaban las obras tuvieran también acceso a ese conocimiento. Siempre hubo en él una preocupación social y política ligada a la educación”.
La nieta de Euclides Guzmán recordó también la influencia intelectual que tuvo su abuelo en su propia formación y que la llevó a estudiar Filosofía. “Vivíamos en una casa llena de libros y la mitad eran de arquitectura y la otra, de filosofía. Me acuerdo del curso de Morfología y Estructura porque él siempre nos contaba cómo preparaba sus clases. Desde chica escuchaba hablar de Aristóteles, de la forma, y él mismo me confesó que una de las carreras que le habría gustado estudiar era Filosofía”.

Creo que mi abuelo era de corazón profundamente humanista. En él convivían la arquitectura, la filosofía y una gran sensibilidad social. Le gustaba escribir, preparaba con mucha dedicación sus clases y disfrutaba enormemente enseñar.

Por su parte, el Decano Jorge Inzulza destacó la vigencia del legado de Euclides Guzmán y recordó la importancia que sus publicaciones tuvieron en la formación de distintas generaciones de arquitectas y arquitectos. “Como muchos de mis colegas, estos fascímiles fueron material obligado durante nuestra formación. Revisábamos cada uno de sus números y quedábamos maravillados por el trabajo artesanal de Euclides Guzmán. Si uno observa sus croquis, puede ver cómo abordaba temas de gran complejidad técnica a través del dibujo a mano alzada. Hoy existe una necesidad de volver a nuestro oficio; la arquitectura necesita recuperar el trabajo análogo, el dibujo y la investigación fotográfica como herramientas y valores fundamentales para el aprendizaje”.
La exposición reunió más de mil ejemplares de estos fascículos, correspondientes a tres ediciones publicadas entre 1980 y 2005. El material educativo fue dispuesto para que las y los visitantes pudieran revisarlo y llevar consigo algunos de los ejemplares disponibles. Durante la jornada, numerosas personas se acercaron a conocer las publicaciones, despertando especial interés entre integrantes de la comunidad y visitantes de la Facultad. La muestra permanecerá abierta al público hasta el 10 de agosto.

Otro testimonio de la profunda influencia de Euclides Guzmán en la formación de generaciones de arquitectas y arquitectos fue el de Juan Pablo Ferrú, actual jefe de Proyectos de Arquitectura del Centro de Proyectos Estratégicos de la FAU, quien recordó la importancia de estas publicaciones durante sus años de estudiante.
“Cuando estudiábamos en la Facultad, a fines de los años 80 y comienzos de los 90, los fascículos de Euclides Guzmán eran parte fundamental de la bibliografía con la que aprendíamos construcción. Todos estudiamos a partir de ese material, por eso volver a encontrarme hoy con estas publicaciones y observar nuevamente sus detalles y dibujos hechos a mano alzada es muy emocionante. Actualmente accedemos a muchas referencias a través de internet, quizás más sofisticadas, pero se ha ido perdiendo esa base común que compartíamos como estudiantes. Estos fascículos representan justamente eso: un conocimiento esencial del oficio, desde donde se formaron generaciones de arquitectas y arquitectos”.

Finalmente, el arquitecto Patricio Gajardo, actual coordinador de la Escuela Nocturna para Obreros de la Construcción (ENOC), destacó el carácter pionero y el profundo compromiso social de Euclides Guzmán.
“Euclides creó un curso por correspondencia que funcionaba a través de 32 fascículos, con sus respectivos cuestionarios y dos exámenes. Había organizado una red para que los propios directores de Obras de distintas municipalidades tomaran esos exámenes a los estudiantes. Fue un sistema muy innovador para su época, que permitía llevar la formación más allá de la Universidad. Pero, por sobre todo, yo destacaría su decencia y la enorme entrega que tuvo hacia los obreros de la construcción; fue un compromiso que mantuvo durante toda su vida profesional”.
Una vocación por democratizar el conocimiento técnico
La relación de Euclides Guzmán con esta tarea se remonta a los primeros años de la ENOC. En 1938, siendo presidente del Centro de Estudiantes de la entonces naciente Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile, participó junto a un grupo de arquitectos en la formalización de esta Escuela, de la cual posteriormente fue director durante aproximadamente una década.
Esta preocupación por ampliar el acceso al conocimiento se expresó también a través de distintas iniciativas editoriales. En 1941 nació la revista de divulgación técnica Construcción, dirigida por el propio Guzmán, que buscaba impartir cursos por correspondencia a bajo costo. Sus contenidos abordaban materias como Construcción, Dibujo Técnico, Interpretación de Planos, Organización, Geometría, Higiene, Castellano e Historia de Chile.
A mediados de la década de 1940 impulsó nuevamente la enseñanza por correspondencia mediante un curso de construcción proyectado en seis cuadernos, mientras que en 1951 retomó la publicación de Construcción, incorporando cursos de Materiales de Construcción, Dibujo Técnico, Interpretación de Planos, Aritmética Elemental y Geometría Aplicada, entre otras materias.

Esta trayectoria tendría continuidad en uno de sus proyectos más significativos: el Curso Elemental de Edificación, concebido como una herramienta de formación a distancia. Compuesto por 34 fascículos, abordaba contenidos relativos a la construcción de viviendas, obra gruesa de edificios y obras menores o terminaciones. El material tuvo ediciones en 1980, 1990 y 2005.
Más allá de su valor técnico, estas publicaciones dan cuenta de una concepción de la enseñanza que atravesó la trayectoria de Euclides Guzmán: acercar el conocimiento arquitectónico y constructivo a públicos diversos, vincular la formación académica con el oficio y reconocer el saber de quienes materializan las obras. Un legado que, décadas después, continúa presente en la formación de arquitectas, arquitectos y trabajadores de la construcción.


