Tras más de diez años de abandono, un edificio de gran valor patrimonial ubicado en Erasmo Escala 2420, en el tradicional barrio República de Santiago, volvió a abrir sus puertas convertido en una moderna residencia universitaria para estudiantes de la Universidad de Chile. La recuperación arquitectónica del inmueble estuvo a cargo del académico del Departamento de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU), Humberto Eliash, junto al arquitecto Sebastián Lambiasi, quienes lideraron un proyecto que logró conciliar la preservación del patrimonio con las exigencias de la vida universitaria contemporánea.

El edificio, construido en 1950 por los arquitectos R. Jaramillo y Gloria Barros y declarado Inmueble de Conservación Histórica por la Municipalidad de Santiago, permaneció por años en desuso y deterioro. Hoy, gracias a un extenso proceso de restauración y remodelación impulsado por la Universidad de Chile, se transforma en un nuevo hogar para 53 estudiantes provenientes de distintas regiones del país.
La recuperación del inmueble fue recientemente celebrada con el traspaso oficial de la residencia a la Dirección de Bienestar y Desarrollo Estudiantil (DIRBDE), ceremonia encabezada por la ex Rectora Rosa Devés, la Rectora Alejandra Mizala y el ex Rector Víctor Pérez, quien impulsó el proyecto durante su administración.
Arquitectura que pone en valor el patrimonio
Más que una restauración, el proyecto desarrollado por Humberto Eliash constituye un ejercicio de actualización arquitectónica que rescata la identidad del edificio original mientras incorpora soluciones propias de los estándares actuales de habitabilidad, eficiencia y seguridad. La intervención recuperó los principales atributos del lenguaje arquitectónico de inspiración francesa característico de la década de 1940, preservando su valor histórico y urbano, al mismo tiempo que integró tecnologías contemporáneas destinadas a mejorar la calidad de vida de sus futuros habitantes.
Entre las principales mejoras destacan la incorporación de ventanas de termopanel para optimizar el aislamiento térmico y acústico, sistemas de calefacción eléctrica, iluminación LED de bajo consumo, circuito cerrado de televisión, sensores de humo, nuevos sistemas de seguridad y equipamiento completamente renovado para baños y cocinas.
Asimismo, el proyecto fue concebido bajo criterios de accesibilidad universal, incorporando una habitación especialmente adaptada para personas con movilidad reducida, con baño completamente habilitado.
La remodelación fue desarrollada bajo la supervisión de la Dirección de Servicios e Infraestructura (DSI) de la Universidad de Chile y ejecutada por la constructora AFA.
.jpeg)
Un nuevo uso para un edificio con historia

Durante la ceremonia de entrega, la rectora Rosa Devés destacó el profundo significado del proyecto.
"Estamos felices. Sabemos que este es un proyecto al que no solo muchos contribuyeron, sino que lo hicieron de verdad, con el corazón. Tiene un valor simbólico muy grande porque significa honrar a nuestros estudiantes, quienes ahora
tienen la tarea de llenar de vida este espacio".
Por su parte, el exrector Víctor Pérez recordó el largo camino recorrido para concretar la iniciativa.
"Poder verlo instalado, después de doce años, es un privilegio. Muchas veces una idea queda ahí y una semilla se seca; en cambio, en la Universidad de Chile todas las semillas crecen".
Arquitectura al servicio del bienestar estudiantil
La nueva residencia formará parte del Programa de Residencia Universitaria de la Universidad de Chile y será la primera de carácter mixto, bajo un modelo que promueve la autonomía y la autogestión de sus residentes.
Con capacidad para albergar a 53 estudiantes de regiones que requieren apoyo habitacional para continuar sus estudios, el edificio representa una inversión institucional en infraestructura que supera los 1.300 millones de pesos entre obras, financiamiento estatal y equipamiento.

La remodelación de Erasmo Escala constituye además un ejemplo del aporte que la Facultad de Arquitectura y Urbanismo realiza al desarrollo de infraestructura pública, demostrando cómo la arquitectura puede contribuir simultáneamente a la conservación del patrimonio, la regeneración urbana y el fortalecimiento de las políticas de bienestar estudiantil.



